
Parece que al actual CGPJ lejos de renovarlo, habría que jubilarlo y recluirlo en una residencia para personas con diversidad cognitiva.
Hay dos noticias que no podían reflejar mejor la necesidad de un cambio en el poder judicial del Estado español. Por un lado la Audiencia Nacional absuelve a Rato, Olivas y a otros 34 protagonistas del caso Bankia, mientras Torra salía inhabilitado del Tribunal Supremo por colgar una pancarta en la fachada del Parlament de Catalunya. Parece un chiste, pero no lo es.
En este país, los tribunales siguen dejando impunes los delitos de corrupción mientras persiguen hasta la saciedad a la disidencia política.
Espionaje político, corrupción, M. Rajoy, Caso Villarejo versus encausamiento por terrorismo a manifestantes, ley mordaza, criminalización de los movimientos sociales, etc. Máxima laxitud par los primeros, tolerancia cero para los segundos.
El Consejo General del Poder Judicial se ha convertido en un tribunal de excepción franquista. Y la justicia española en un oximorón.

