Según informan fuentes de la Consejería de Transporte de Madrid, los habitantes de la Villa y Corte, podrán abandonar la capital gracias al teletransporte organizado por la mismísima presidenta Isabel Díaz Ayuso.

Después de semanas de negociación con la autonomías limítrofes, Castilla la Mancha y Castilla y León, la presidenta ha decidido cortar por lo sano y declarar el cierre sólo temporal y parcial de la capital de las españas.

Al grito de «ancha es Castilla», Ayuso ha dejado con dos pares de narices a Page y Mañueco y ya en la rueda de prensa final ha decidido dar un giro de 180 grados a la nave interestelar y declarar que Madrid no se cierra.

Importa bien poco que las Castillas se confabulen para evitar la salida de la gente de bien de Madrid. Con el Teletransporte los madrileños de los barrios pudientes podrán ir tranquilamente a contagiar unos días al Levante feliz o a Honolulu. «Cada cual que elija el punto de contagio» ha declarado la presidenta.

A tal efecto, Ignacio Aguado, ha montado en la plaza de Oriente, donde otrora se manifestara la España ultra-moderada, una inmensa sala de teletransporte. Desde ella, los madrileños y madrileñas de bien podrán desplazarse sin necesidad de pisar esa tierra áspera, inhóspita y anodina que es Castilla. Unas tierras, además, que no quieren a los ciudadanos de la capital circulando pos sus pueblos y aldeas.

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