
Lo que parecía una protesta institucional del sector más conservador (ultra-moderado para ciertos círculos) ha acabado en algarabía callejera. Tras las declaraciones iniciales de carácter más mediático, la insubordinación está haciendo mella en el órgano judicial español.
Al grito de «no nos moverán» jueces del Opus Dei y Legionarios de Cristo, se han encadenado a sus butacas rojas y aterciopeladas con intención de no ser desalojados del cargo. Lemas como «a Dios pongo por testigo que no volveré a pasar hambre, de poder» o «sólo me quitarán la maza de mis manos frías y muertas» se pueden escuchar en círculos de togados.
Fuentes bien desinformadas del ámbito judicial no descartan que las protestas no acaben con enfrentamientos violentos entre miembros del CGPJ y los cuerpos de seguridad del estado. «Algunos jueces han arremangado las faldas de sus togas para poder moverse más libremente en el campo de batalla» ha manifestado un testigo que prefiera mantenerse en el anonimato. Otro, recuerda que los togados van armados, con sus mazas, y pueden ser potencialmente peligrosos. De hecho, Animus, ha podido constatar que al rededor del grupo de magistrados encadenados a sus cargos, se ha desplegado un aniño de protección compuesto por una primera fila del constitucional, los flancos por la Audiencia Nacional y la retaguardia del supremo.
Desde el CGPJ, en pleno campo de batalla, ha informado Paco Pleito, enviado especial de Animus Jocandi.

